En 2017, la observación de una onda gravitacional asociada a un destello de rayo gamma abrió una nueva manera de observar el universo. Este hecho inédito revolucionó la astronomía. México, con el telescopio Coatli, se pone a la vanguardia de esta nueva área de estudio. Te contamos todo al respecto.

Para estudiar el universo, antes se disponía apenas de fotografías. Ahora, el estudio de las ondas gravitacionales abren grandes perspectivas para la comprensión del espacio.

Rosa Becerra es doctora en Astrofísica, y es una de las jóvenes científicas que están abriendo el campo de las ondas gravitacionales en el país, a partir del desarrollo de un nuevo telescopio. Esta herramienta fue bautizada ‘Coatli’ y se sitúa en el Observatorio Astronómico Nacional de San Pedro Mártir, en Baja California.

Como estudiante, la científica primero cursó su licenciatura en Física y luego su doctorado en el Instituto de Astronomía de Ciudad Universitaria. La científica trabajó en el desarrollo del prototipo, el experimento de prueba que luego se convirtió en el instrumento que destacó a los astrónomos mexicanos.

Pizarrón donde Rosa Becerra, doctora en astrofísica, explicó de manera sencilla el origen de los rayos gamma

El instrumento Ratir que se colocó en un telescopio de 1.5 metros en San Pedro Mártir cuenta con una ventaja: tiene muchos filtros que permiten ver distintas cosas del mismo objeto.

Un telescopio súper rápido

Becerra, de 30 años, hizo su maestría sobre instrumentación astronómica en la UNAM. Fue entonces cuando se dedicó a estudiar cómo obtener mejores imágenes telescópicas del universo más lejano, mediante el desarrollo de técnicas ópticas que mejoran la captura de la imagen en tiempo real.

«Durante la maestría, me dediqué al desarrollo de un instrumento que ahora está en Puebla, en el otro Observatorio Nacional de Tonantzintla. Cuando ese instrumento funcionó, se aprobó el presupuesto para hacer el Coatli de San Pedro Mártir, que utilicé para el doctorado», dijo.

Los doctores Alan Watson y Salvador Cuevas, ambos del Instituto de Astronomía, son los responsables del Proyecto Coatli. Becerra fue parte de este equipo vanguardista y reorientó su línea de trabajo e investigación hacia el estudio de la parte óptica de los destellos de rayos gamma.

«Son las pistas que tenemos de cómo murió una estrella muy masiva o de cuando dos estrellas de neutrones o agujeros negros chocaron entre sí. Ese evento primero lanza rayos gamma, luego empieza a emitir en rayos X y luego en óptico y radio», explicó.

Tanto los rayos gamma como los rayos X quedan atrapados en la atmósfera de la Tierra, por lo que los científicos necesitan de misiones espaciales que detecten este tipo de emisiones en el universo. Las mediciones ópticas y de radio tienen larga data en el análisis científico, pero no así las de destellos de rayos gamma.

«Tenemos destellos de rayos gamma cada día. Hay misiones de la NASA que tienen sensores de rayos gamma. Al detectarlos, nos mandan una alerta», explicó.

Ahí entra el Coatli, un telescopio robótico de 50 centímetros de diámetro que es específico para seguir esa parte, la más pronta de estos eventos que sucedieron hace muchísimos años, fuera de la Vía Láctea.

A diferencia de los planetas —que siempre van a estar ahí— «estos eventos son transitorios, solamente duran unos pocos segundos», dijo Becerra.

Cuando una estrella muy masiva —50 veces el tamaño del sol—explota porque ya no tiene energía para quemar, o cuando dos estrellas de neutrones empiezan a acercarse y giran hasta chocar, generan una serie de destellos en rayos gamma que duran muy pocos segundos.

«Los telescopios en San Pedro Mártir están conectados en tiempo real para recibir la alerta, detener lo que se está haciendo, voltear a donde sucedió el evento y empezar a tomar datos. Usamos telescopios que se pueden mover muy rápido, de tal manera que en cuanto nos llega la señal, empezamos a medir cómo va cayendo la luminosidad o el brillo de ese objeto a través del tiempo», explicó la investigadora.

Esta información les permite estudiar el medio en que se desarrolló el evento, el gas que lo rodeaba, el campo magnético, la temperatura, densidad y presión del ambientes.

«Y podemos saber el progenitor que dio lugar a ese evento en particular», resaltó Becerra.

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Fuente: SPUTNIK / Ciencia

Última modificación: agosto 7, 2019

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